

La escuela se vistió de celeste y blanco para celebrar a nuestro mas sagrado símbolo nacional: la bandera Argentina. Los padres y las familias acudieron con expectativa y respeto al acto celebrado por la tarde. Los alumnos concurrieron con sus guardapolvos blancos, símbolo de compromiso y respeto. Las banderas tuvieron su entrada emotiva con la participación de algunos ex-combatientes de la guerra de Malvinas, héroes de la patria, representantes de nuestra mayor expresión de amor hacia la nación.
Tras las palabras alusivas de la señora directora y de docentes a cargo, los alumnos a una entonaron su juramento a la bandera, decididos y emocionados.
Al concluir, los familiares de los alumnos de 4° grado compartieron una torta para celebrar el solemne acto de juramento a la bandera.
" El Juramento:
Niños/Alumnos, esta es la Bandera que creó Manuel Belgrano en los albores de nuestra libertad, simboliza a la República Argentina, nuestra Patria. Niños/Alumnos, es el símbolo de nuestra libre soberanía, que hace sagrados a los hombres y mujeres y a todos los pueblos del mundo. Convoca el ejercicio de nuestros deberes y nuestros derechos, a respetar las leyes y las instituciones. Es la expresión de nuestra historia forjada con la esperanza y el esfuerzo de millones de hombres y mujeres, los que nacieron en nuestra tierra y los que vinieron a poblarla al amparo de nuestra bandera y nuestra Constitución. Representa nuestra tierra y nuestros mares, nuestros ríos y bosques, nuestros llanos y montañas, el esfuerzo de sus habitantes sus sueños y realizaciones. Simboliza nuestro presente, en el que, día a día, debemos construir la democracia que nos ennoblece, y conquistar el conocimiento que nos libera; y nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de las sucesivas generaciones de argentinos. Niños/Alumnos, ¿prometen defenderla, respetarla y amarla, con fraternal tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanos libres y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a todos los que pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables? Responde: “¡Sí, prometo!"